Patrimonio Histórico

Vigo construye las murallas a pesar de las dificultades

A mediados del siglo XVI Vigo era punto destacado en la ruta comercial entre la Europa nórdica y América. Una villa dinámica con una población creciente que incluye mercaderes extranjeros. Las defensas que solicita se levantarán un siglo después, cuando está empobrecida y con su actividad estancada.

Atrás quedaban los tiempos medievales en los que fuera una pequeña aldea que vivía de la pesca y el trabajo de la tierra. Después del descubrimiento de América, en su puerto hacen escala navíos de Francia, Inglaterra Holanda o Portugal. Por eso solicita al rey permiso de carga y descarga para navíos extranjeros como tenían Baiona y A Coruña, villas de jurisdicción real. La solicitud se deniega, entre otras razones por la falta de defensas.

Será a finales del siglo cuando vendrán los ingenieros reales a trazar planes de defensa. Pero aún pasarán años hasta que se levanten las murallas. Finalmente la guerra con Portugal y los ataques corsarios debieron apremiar su construcción, ya que se empieza antes de que la corona apruebe el presupuesto, seguramente con recursos de la villa y del reino de Galicia.

Primera imagen conocida de la villa (1597)

Es 1656 y Vigo vive uno de sus peores momentos. La disminución de la actividad productiva o el deber de aportar hombres y recursos a las guerras de la corona la habían empobrecido, y muchos vecinos habían emigrado.

Con defensas Vigo se convierte en plaza fuerte, lo que conlleva alojar a la tropa. Cuando llega se reparte entre la vecindad, que debe acogerla en sus casas o pagarle una fonda. Los vigueses alojarán así a compañías enteras, sumando una carga más a su dura economía.

La villa comenzará a remontar entrado el siglo XVIII, después de soportar una serie de malas cosechas y de sufrir las consecuencias de la batalla de Rande (1702) y de la invasión inglesa (1719) que arruinó muchas casas y almacenes, y dañó la muralla.

Trazado de la muralla sobre fotografía actual

A Pedra, el foro de la villa que luego se protegerá con la muralla

En el Vigo medieval la población vive dispersa entre el borde litoral y la Ladeira, la falda inferior del monte Monte del Castro. Según crece la villa se configuran los barrios. A Pedra, entre el barrio del Areal y del Berbés, será centro de la vida social de Vigo.

A Pedra era una zona destacada de la villa. A partir de ella el terreno descendía hacia O Areal y hacia O Berbés, con un su suelo en el que sobresalían algunas rocas costeras. Era un espacio abierto de gran actividad social. Cerca se sitúan la iglesia, el ayuntamiento, el hospital de pobres y peregrinos y las casas principales. Aquí se hacía mercado y concejo abierto: reunión pública donde se trataban los asuntos de la villa. El primer día de cada año los gremios elegían aquí a dos procuradores, sus representantes en las reuniones de los regidores municipales.

Cuando se construye la muralla el frente marítimo se cierra con un muro del que sobresalen varias baterías, que se instalan en los salientes costeros. El trazado de la muralla se adapta así a la forma recortada de la costa.

Reconstrución de A Pedra (siglo 18)

En esta zona, se situaba la batería de A Pedra. Desde sus muros hasta la iglesia, el terreno ascendía a través de una pendiente en la que sobresalían las rocas. Años después se quitaría el roquedo y se construiría un mirador. Su planta más antigua era la de un sencillo rediente o saliente de dos caras. Con el tiempo y las reparaciones los muros se quiebran y su forma final será algo más compleja.

Desde A Pedra hasta el final del trazado costero se situaban las baterías de la Miseria, del Mercader de Linares y del Berbés.

Plano de 1762

 

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